Fuerte de san cristobal -Navarra-

Publicado: febrero 6, 2014 en Uncategorized
Historia del lugar:Finalizada la Revolución de octubre de 1934, centenares de prisioneros asturianos y eibarreses fueron encerrados en estas galerías. Desde el principio, la falta de higiene y salubridad provocaron denuncias, con exigencias de traslado de los presos y del cierre de la edificación como penal. En septiembre de 1935, estas malas condiciones llevaron a la muerte de un miembro de la CNT de Santander, que motivaron paros en Pamplona. La muerte de otro preso produjo posteriormente protestas en toda España y un motín en el Fuerte, que fue reprimido, mientras en Pamplona era secundado por un paro general, y numerosos ayuntamientos solicitaron el cierre del penal y el traslado de los 750 presos a otras cárceles. Los traslados se iniciaron de forma tímida en noviembre.

En febrero de 1936, tras el triunfo del Frente Popular se decretó una amnistía para los presos políticos, de los que 400 estaban en el fuerte de San Cristóbal. Al salir los presos denunciaron las condiciones en las que estaban y culpabilizaron al ya ex ministro de Justicia Rafael Aizpún.

A partir del golpe militar de julio de 1936, en el que Navarra quedó bajo el control de los sublevados, volvió a llenarse el penal, y en pocos meses ya tenía una población de unos 2.000 presos. A muchos de ellos, sobre todo navarros y algunos riojanos se les anunciaba la “puesta en libertad” y cuando iniciaban el descenso del monte eran abatidos.

Subiendo hacia el fuerte, podemos encontrar por el camino, muchas cruces, en memoria de todos los hombres, que perdieron la vida, abatidos en el monte ezkaba

  

Entre el 1 de enero de 1937 y el 6 de julio de 1945, fecha del cierre como penal, consta la muerte de 305 presos, por motivos variados, predominando la “anorexia” y los “paros cardíacos”. Muchas de ellas estaban relacionadas con la tuberculosis, ya que era centro receptor de otras cárceles con presos convalecientes por esta enfermedad como “Sanatorio Penitenciario”. En el listado hay 25 en los que figura “traumatismo” como causa de la muerte. Estos habían sido fusilados, veintiuno de ellos el 1 de noviembre de 1936 y los otros cuatro el 17 de noviembre del mismo año. La mayor mortalidad se dio en los años 1941 con 51 personas y 1942 con 61.

Aunque aún no hay constatación, todo apunta a que en esta prisión también se produjeron sacas al inicio de la guerra, como la constancia de que en el mismo día, el 1 de noviembre de 1936, hubiera 21 muertos por “traumatismo”.

A todo lo anterior hay que añadir los 225 muertos en relación con la fuga del fuerte en el año 1938.

Asun Larreta, presidenta de la Asociación de Fusilados de Navarra, refiere que a todas estas cifras hay que añadir unos 200 desaparecidos, que no constan en los archivos y que en su mayoría fueron asesinados.

La fuga del fuerte de san cristobal 

La fuga del Fuerte de San Cristóbal se produjo el 22 de mayo de 1938, y en la historia mundial de las evasiones es una de las más destacadas, tanto por el número de fugados como por lassangrientas consecuencias.

En 1938 había 2.487 personas detenidas, en su mayoría dirigentes políticos y sindicales y militantes revolucionarios y republicanos. Estos eran tratados de forma inhumana con maltratos en forma depalizas, hambre extrema y piojos, habiendo constancia de la muerte por esas condiciones de 305 presos, contabilizadas del 1 de enero de 1937 al 6 de julio de 1945, fecha del cierre como penal, como se ha relatado con anterioridad.

La fuga fue preparada por unos treinta presos de forma minuciosa. La operación se inició a la hora de la cena, momento en que había más dispersión de los guardianes. En distintos grupos fueron desarmando a varios de ellos y tras coger su armamento, se dirigieron a donde estaba cenando la compañía de soldados de guardia. Un soldado que opuso resistencia, murió como consecuencia de un golpe con una barra. Posteriormente rindieron también a los soldados de las garitas. En una media hora el fuerte fue tomado por los reclusos, que salieron al exterior.

Un soldado que volvía de Pamplona se apercibió de lo que estaba ocurriendo y bajó a la ciudad a dar la voz de alarma. Además, un preso, el falangista Ángel Alcázar de Velasco, encarcelado tras los sucesos de abril de 1937 en Salamanca, también corrió monte abajo para avisar.

Cuando los camiones de los militares con grandes reflectores se acercaron hacia el fuerte, algunos de los presos desistieron en su fuga, de tal forma que fueron contabilizados, a las dos y media de la madrugada, 1.692 presos. Se fugaron, por tanto, 795 de los detenidos, que iban mal calzados y vestidos, desnutridos, con escasos fusiles y en desbandada, sin organizar un plan de huida. Se inició inmediatamente la caza de los mismos, que sin apenas resistencia fueron siendo abatidos y detenidos. Consta que el mismo día 23 se detuvo a 259 evadidos, el día 24 ya eran 445 y los días sucesivos a grupos menores. El último fue capturado el 14 agosto, tres meses después, siendo apodado “Tarzán”, por aguantar tanto tiempo sólo en el monte.

De los 795 fugados fueron detenidos 585, pasando sólo la frontera francesa tres de ellos, e identificando 187 cadáveres, a los que hay que añadir 24 muertos más sin identificar. Esto da, según la contabilidad del fuerte, cuatro más, que pudieran ser huidos de la represión en la retaguardia encontrados tras las intensas pesquisas desarrolladas para capturar a los fugados del fuerte. Aunque la mayor parte pereció en Ezcabarte, que es la cara norte del monte, en Olaibar y en Baztán, la mayoría está registrado en Ansoáin en la falda sur del monte. En total, 211 asesinados durante la captura de los fugados. De los capturados, 16 fueron sometidos a juicio acusados de ser cabecillas, uno fue internado en el manicomio de Pamplona y 14 de ellos fueron condenados a muerte. Estos fueron fusilados en la Vuelta del Castillo, detrás de la ciudadela el 8 de septiembre de ese mismo año: Gerardo Aguado Gómez, Teodoro Aguado Gómez, Bautista Álvarez Blanco, Calixto Carbonero Nieto, Antonio Casas Mateo, Daniel Elorza Ormaetxea, Antonio Escudero Alconero, Ricardo Fernández Cabal, Francisco Herrero Casado, Francisco Hervas Salome, Primitivo Miguel Frechilla, Miguel Nieto Gallego, Rafael Pérez García y Baltasar Rabanillo Rodríguez.

En las posteriores diligencias aparece el delator falangista Ángel Alcázar de Velasco, que vio reducida su pena. Con la reducción de penas también se vieron agraciados otros 60 internos, por colaborar. El director del establecimiento, Alfonso de Rojas, fue destituido de su cargo.

El ejército lo abandonó en 1987, quedando un retén militar de vigilancia hasta 1991. En estos momentos se encuentra abandonado, siendo aún propiedad del Ministerio de Defensa.

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el Cristo del Otero, el más grande de Europa, y el segundo más grande del mundo, guarda su historia…

Su estatua fue construida por uno de los escultores más famosos de España del siglo XX, Victorio Macho.
Y su historia, nos la contaron hace un par de años en televisión, en Cuarto Milenio presentado por Iker Jiménez.
Sin embargo, ¿quién sabe que hace más de 800 años hubo otro Cristo del Otero en otro cerro al lado del actual? Una estatua más grande que la actual, aunque no era de granito.

Nos remontamos al año 1171, año en que nació la reina de Castilla Doña Berenguela, hija del rey Alfonso VIII. A ambos les encantaba la ciudad de Pallantia, nombre romano de la actual Palencia. Vinieron a visitarla varias veces,y en una de ellas, cuando empezó a tomar forma el proyecto que ella deseaba, erigir una colosal estatua del Corazón de Jesús en el cerro más alto de la ciudad, pese a estar algo más alejado del casco histórico, de 30 metros de altura y 5 metros de diámetro en la base.

La estatua fue de oro, se veía desde los cuatro puntos cardinales dado el reflejo del astro rey sobre ella. Pesó mas de 11.000 toneladas y trajo grandes riquezas a la ciudad, debido al peregrinaje.

Pero, ¿qué fue lo que ocurrió para que esa estatua no llegara hasta nuestros días?

Los Pallantinos nos hicieron llegar después de más de 700 años un papiro envejecido por el tiempo en el que se narra lo siguiente:

Una tarde, el cielo se cubrió de nubes amenazantes, desencadenándose una tormenta como las que nunca hubo, donde el estruendo de los truenos hacía temblar las casas, donde las cataratas provenían del mismísimo cielo, inundando la ciudad y sus campos.

La tormenta se alargó durante toda la noche, y fue tal la dimensión de la tormenta, que los pallantinos optaron por encerrarse en sus casas con el cerrojo echado y asegurado, mientras trozos de hielo, del tamaño de un puño, caían del cielo mezclándose con la lluvia, cayendo sobre los tejados.

Y fue cuando al amanecer, la población se dio cuenta, en aquel 10 de diciembre de 1344, de la desaparición de aquella monumental figura de oro.

Cientos de rumores sobre la desaparición existieron, desde el robo (descartado por su excesivo peso), su fundición debido a los innumerables truenos que podrían haber caido sobre él (descartado ya que los pallantinos fueron con picos y palas hacia el cerro y no encontraron absolutamente nada)… Pero aún hoy sigue siendo un misterio, uno que no ha sido olvidado…

Iglesia destruida por las bombas de los aviones del ejercito en la Guerra Civil.
Quedó sin moradores hacia 1973 y sus hijos marcharon en todas las direcciones, cuando sobrevino el desarrollo industrial y la mecanización del campo. Por unas partes sobraba mano de obra y por otras se demandaba.

Tiene 10 CASAS incluida la consistorial que sirvio también de cárcel; una fuente dentro del pueblo..

Fue protagonista de la guerra civil en la que en sus inmediaciones tubieron lugar las mas sangrientas batallas por conquistar el pueblo dada su posicion de estragetia en el alto desde el que se divisa con perfeccion Sobrepenilla y los pueblos circundantes.

Hay restos de trincheras cavadas en la caliza y los restos de muros contruidos de piedra para contener los ataques republicanos del norte.

el pueblo esta practicamente derruido quedando aun en pie la torre de la iglesia.

escuchar y juzgar.

En los páramos que presiden las zonas altas de la comarca de la Lora se localiza uno de los mayores conjuntos dolménicos de Europa. Sus inicios datan de hace unos 5000 años, durante el Neolítico, y los arqueólogos confirman una utilización posterior de más de mil años.

El esquema arquitectónico y funcional de estos megalitos responde, básicamente, a la variante conocida como sepulcro de corredor, que consta de una cámara circular o poligonal y un largo pasillo de acceso. La estructura interna se levanta con grandes lajas de piedra enhiestas protegidas por un amontonamiento exterior, el túmulo, de tierras y piedras.

En el año 1985 un equipo de arqueología dirigido por catedráticos de la universidad de Valladolid excavó un enterramiento situado en el pago “La Cabaña”. Se hallaron restos humanos, una punta de flecha y alguna cuenta de collar. Se estima que el monumento megalítico tiene alrededor de 5.000 años de antigüedad. Es el dolmen más importante de la Lora que lleva el nombre de “la Cabaña” y se encuentra a unos 3 Km. de Ayoluengo, en el termino municipal de Sargentes. El megalito mide 16 metros de diámetro y se encuentra en una zona en la que hay otros enterramientos tumulares.

Las piedras que forman este dolmen fueron extraídas del entorno próximo y todavía hoy pueden verse algunas, no utilizadas, junto al arroyo cercano. Fueron transportadas hasta el lugar deslizándolas por el suelo, “a pulso” o sobre rodillos de madera. Una vez allí se levantaban tirando de cuerdas, apalancándolas con troncos y encajándolas en huecos excavados en el suelo.

Después la Cámara se tapaba con un entramado de madera y tierra, el corredor se tapaba con grandes piedras y el túmulo que lo cubre es una mezcla de piedras y tierra, con losetas en la parte superior para frenar la erosión.

El esfuerzo que exigía este trabajo demuestra que los dólmenes tuvieron una gran importancia religiosa y ritual para los grupos humanos prehistóricos.